Ver miviajeamli.blogspot.com en un mapa más grande
1.- Llegada a Nouakchott (Mauritania)
(un inciso necesario, hay al lado ua album de fotos que si clikas en el se ven las fotos a pg completa)
(un inciso necesario, hay al lado ua album de fotos que si clikas en el se ven las fotos a pg completa)
Pues resulta que a lo tonto y de pronto, me encontraba de nuevo en el avión camino de Mauritania, una vez mas y luego de Malí. Todo nació cuando se acabó el viaje a Muritania de Noviembre de 2008 y nos dijimos Sergio y yo que había que ir a la ciudad mítica de Tombouctou que después de verla nos creímos investidos para llamarla como lo hacen ellos: Timbuktu. Pero de eso se escribirá mas adelante
Sea como sea, nos plantamos a las 3 de la mañana del domingo 26 de abril del 2009 en Nouakchott, capital de Mauritania donde nos esperaban Mohamed Dem e Imbravo, los chóferes “chicos para todo” que tan bien lo hicieron por el desierto en Noviembre. Esta vez no seria igual.
La mañana del domingo –allí no es festivo- la ocupamos en sacar el visado para entrar en Mali y ampliar la visa para Mauritania puesto que cuando volviéramos a entrar ya se nos habría caducado la vigente. Nos ayudó Yaya un amigo de un mauritano residente en Lanzarote y trabajador de la embajada española en Mauritania.
Hacer una gestión de estas características es todo un reto. La embajada de Mali een Mauritania se porta como es debido y a las dos horas lo teníamos habiendo pagado la tasa correspondiente, otra cosa fue ampliar la visa para Mauritania.
Los funcionarios están poco menos que a la caza del blanco que pasan por ahí para sacarles las perras. De este modo pretendían darnos una visa para todo un año y por 30.000 ouguiyas (1 euro=370 ouguiyas). La oficina de la Sureté Central de Nouakchott es una sucesión de pseudo-despachos donde la gente dormita, no hay una silla donde sentarse, gente sentada por el suelo tomando té tras té y dejando pasar las horas.
Quiero decir que aquello es tanto una casa de reunión de conocidos como una oficina donde se hacen gestiones de índole policial. Tras un tira y afloja concluimos que pagamos 10.000 ouguiyas (27 euros) por el visado para un mes y nos lo dan dos horas mas tarde y no al día siguiente como ellos querían. Porque? Porque planteamos que ya sacaríamos el visado en Mali ante lo que vieron que se les escapaban las perras. Como digo, dos horas después nuestro pasaporte tenia el placer de entrada aunque sin ningún sello de haber pagado tasa alguna lo que decía a las claras que las perras eran para la policía
Era la primea de tantas veces que tendríamos que pagar a lo largo del viaje. Es así, no hay que darle mas vueltas, estas pequeñas corruptelas están intrínsicamente conectadas en la sociedad
Nos invito a comer Hamed Hamadi con el que ya habíamos tratado en anteriores ocasiones y del que nos llevábamos su coche. Mas adelante nos facturaría el alquiler del mismo tal y como habíamos pactado . Pasamos por el muelle pesquero y cogimos un buen pescado que nos cenaríamos en Tiguent donde el mencionado Hamadi tiene un complejo turístico que poco a poco va cogiendo forma. Ahí pasamos la primera noche.
Los pescadores de Nouachott no tienen un muelle donde resguardar se del oleaje sino que desembarcan el pescado en la misma playa. El último día de viaje pasamos por allí de nuevo y fuimos testigos de cómo una barcaza, una de esas embarcaciones que sirven tanto para pescar como para adentrarse en el mar en busca de las islas Canarias, tenia dificultades para acercarse a la orilla con el pescado que llevaba a bordo. La gente se arremolinaba sobre la misma esperando que se terminara de hundir para coger el pescado. Hasta entonces se limitaban a coger el que se caía de las cajas en los que lo llevaban camino de los barracones. Alrededor de cien personas rodearon al cayuco aprovechando sus problemas y se llevaban el pescado mientras que la tripulación se afanaba en encauzar el barco y salvar el motor. Una vez logrado ésto, se liaron a dar palos a los ladrones del pescado. Calculo que salvarían la mitad de la pesca , la otra mitad acabó en manos de los asaltantes. Parecía que el hecho de que zozobre una barcaza era relativamente frecuente. Para nosotros fue un espectáculo
El segundo día nos fuimos camino de Selibabi, la población por la que entraríamos en Mali. Nos habían dicho que allí había una carretera asfaltada hasta la frontera. De eso nada monada.
Antes habíamos ido hasta Rosso, en la ribera del majestuoso rió Senegal, con más de quinientos metros de anchura y que sirve de frontera con dicho país. Pudimos ver el trafico incesante de ferrys cruzando: coches, carros con animales, camiones…
La ciudad no es sino una continuidad de arrabales y pequeñas casas donde se apiñan las gentes. Ya se sabe que las fronteras siempre tienen ese plus de animación, de compra-venta, de negocios y Rosso no era menos. Esperábamos una ciudad más ordenada y limpia pero no fue así. ¿Porqué iba a ser mejor que la capital o que cualquiera de los pueblos o ciudades por los que pasamos y pasaríamos? en realidad era una ciudad-mercado. Un mercado donde se concentraba todo el negocio de la zona, allí iba a parar toda la ropa que alguna ONG europea manda y se apila tarde o temprano en inmensas montañas de ropa, allí se vendía toda la fruta de la zona y de la que venia del país vecino así como cacharros de cocina, aperos para los animales, material de construcción… Ese mismo tipo de mercado lo veíamos infinidad de veces
Tras pasar por Rosso nos ponemos en marcha hacia Selibabi pero antes pasamos por Bogué donde Hamadi, nuestro amigo mauritano, está poniendo a cultivar la friolera de 2.500 hectáreas de un modo paulatino. En sociedad con un vasco –Pachi- han hecho un canal de 6 kms en perpendicular al río y que se adentra en Mauritania, ese canal se ramifica con tuberías hasta conseguir regar toda la zona. Plantean sacar tres cosechas al año de arroz o trigo simultaneando los cultivos y barbechando cuando sea necesario.
Mauritania es una gran importadora de arroz, pues según las cuentas que manejan serán capaces de alcanzar un total del 10% del arroz total importado. Lo que allí vimos tenia buena pinta y con toda seguridad le dará a la zona un valor interesante , puestos de trabajo, riqueza en general. Además nos dijo Pachi que es intención suya normalizar a la europea las condiciones de trabajo, de higiene, de seguridad. Espero que lo consigan.
Tuvimos la oportunidad de comer con los vascos que están haciendo las obras, eran ocho ó nueve y se encargaban de las excavadoras, de los camiones, de limpiar la zona, de las vallas de la finca, instalar el riego… Trabajaban en Mauritania pero todos los días cruzaban el río para dormir en Senegal en un pequeño hotel que por allí había. Añoraban su tierra pero el trabajo es el trabajo y asumían como una buena experiencia su estancia en Mauritania. A la vuelta vimos a uno de ellos que volvía a casa por culpa de unos fuertes dolores intestinales. Había buen rollo entre ellos y se decían de si mismos que estaban en un “gran hermano” de televisión pero sin chicas.
Ese día no llegamos a Selibabi, dormimos en un río de arena, al aire libre porque hacia demasiado calor. ¡Que ilusos ¡ aun no sabíamos lo que era calor de verdad. Durante la noche sopló un poco viento y la arena se metía por todos los lados, ni me imagino como será una tormenta de arena de verdad de las que al parecer se dan en el desierto.
A mañana siguiente llegamos por fin a Selibabi donde teníamos un contacto al que no localizamos que nos informaría de la carretera que nos conectaría con Kayes en Mali.
Creímos que Selibabi estaría más estructurada y organizada de lo que vimos, eso fue porque venia en los mapas como gran ciudad, pero una vez más nos equivocamos y es que si la capital era como era porqué las ciudades más pequeñas iban a ser mejores? En lo que parecía ser la plaza había una multitud de gente vendiendo una vez mas lo que podían.
Poco a poco iba entrando en nuestras entendederas una realidad distinta a la preconfigurada por nuestra cultura. Desde Europa tendemos a medir las cosas, las ropas, los vehículos, las ciudades….todo, absolutamente todo con las coordenadas europeas y resulta que es otra la realidad en África y todo eso poco a poco lo íbamos viendo en uno de los países más pobres de África, que es tanto como decir del mundo.
Como decía, los mercados en esta parte de África no son solo sitios donde se va a comprar y vender, son mucho más que eso. Son la plaza en el sentido amplio de la palabra, es allí donde se encuentran las gentes , se dedican los interminables saludos en los que se preguntan por toda la familia, donde se ponen al día en sus asuntos , donde se cierran negocios y donde las mujeres mas que vender la fruta que llevan o alguna comida que hacen allí mismo, se encuentran entre ellas.
Son muy vistosos todos los mercados, no solo por la fruta desconocida por nosotros, de todo tipo de tamaño y color sino además por las ropas de las mujeres con sus colores estridentes y peinados imposibles y siempre como si fuera parte de ellas un niño pequeño colgado a sus espaldas.
Selibabi es la capital de la zona aunque está a trasmano de todos los sitios y con difícil acceso y no ofrece nada al viajero que no se vea en cualquier otro sitio de Mauritania. Quizás tenga de peculiar que el caos es mayor, los desvencijados camiones pasan detrás de los burros colapsando el transito ó haciendo que haya que levantar los puestos para que pudiera maniobrar. Había que salir pitando de allí.
2.- Camino de Kayes (Mali)
La policía nos puso un sello de salida de Mauritania y nos lanzamos por una infame pista de tierra hacia Kayes ya en Malí. Lo que pensamos serian dos horas se convirtieron en siete. Pero eso no era lo peor. Como las aldeas se suceden una tras otra
la de entrada a Mali no la vimos y por tanto tampoco la aduana que según nos dijeron había en la aldea de entrada. El resultado es que no cogimos los documentos necesarios para el coche que llevábamos es decir el Laissez-Passer (un permiso de entrada y circulación en el país) y el seguro del coche.
Ahí empezó una rocambolesca historia
La cosa es que a la entrada en Kayes un policía de los que hay a raudales en todo el país, con toda la pachorra del mundo , tirado en una hamaca rota y fuera de lo que hacia las veces de oficina hecha con cuatro palos y una lona y sin tan siquiera levantarse nos pide la documentación. Como no la teníamos en regla porque nos faltaba el Laissez-Passer, de nada sirvió que contáramos lo de la inexistencia de la aduana. Pretendía que volviéramos a una frontera y sacáramos los documentos ¡!siete horas de vuelta!! Al final se convenció y nos dejo pasar.
En el hotel al que fuimos, al lado del rió Senegal, el gerente del mismo se presto a buscarnos una solución, hizo que fuera una persona que nos selló los pasaporte mientras cenábamos a cambio de no se cuantas Cfa,s (1 euro= 650 Cfa,s). Es decir la aduana se presenta en el hotel , espera a que acabemos de cenar y muy amablemente nos hace las gestiones oficiales de entrada en el país, ¡eso si que son facilidades al turista! . También hizo que viniera una persona y nos hicieran un seguro para el coche. El del seguro (en esto son iguales en todos los países) aprovechó para engañarnos y decirnos que en el propio seguro iba el Laissez-Passer . Sea como sea supuestamente estábamos correctamente documentados nosotros y el coche.
Kayes es una ciudad como todas las vistas hasta entonces, una ciudad mercado en la que todo el mundo parecía tener ocupaciones, había mas actividad en la ciudad, se notaba otro ritmo. Fue una primera impresión, la de que Mali era mas activa, de que cada ciudad importante al lado de la frontera, Selibabi en Mauritania y Kayes en Mali vivían en dimensiones distintas.
A la mañana siguiente cambiamos mas dinero y fuimos rumbo a Bamako, A la media hora de coche un nuevo control nos hizo ver que nos había engañado el del seguro y que no teníamos el Laissez-Passer de los cojones. Nuestro chofer que jugaba en terreno ajeno , es decir en un país que no era el suyo, se perdió. Entre policías, en Mauritania su país, sabía manejar esas situaciones pero en Mali empezaba a ser un estorbo. Yo intente pasar a ver el cotarro y ver como se cocía el negocio, pero me echaron y… el primer soborno en Mali nos costo 10.000 Cfa,s (15,5 euros). Se las di al chofer a petición suya y según él ya estaba solucionado lo del documento para el resto del viaje. Je je je. Dos horas más tarde otra vez el mismo problema , pero esta vez fue más serio.
En Mali hay varios tipos de policía, la local, la de tráfico etc. etc. En algunos casos estaban todas juntas y había un solo control, en otros casos había uno detrás de otro y había que parar un sinfín de veces. En uno de esos controles advirtió la policía que no teníamos el Laissez-Passer en regla , es decir que el tipo del seguro nos había engañado. Uno de los policías no entro por el aro y no quiso entendernos cuando le contamos como nos había engañado el del seguro, lo de que no había frontera y todo lo demás…
Para entonces ya habíamos contactado con el que seria nuestro guía en Mali un dogon llamado Mamadu que tenia muy buenas referencias en internet de otros viajeros.
Lo llamamos y vino, estábamos a unos treinta kilómetros de Bamako en Koulikoro, apareció con unos amigos que trataban con compra-venta de coches y otros negocios, después de las presentaciones se pusieron a hablar con el policía supuestamente incorruptible.
La policía no es tonta, y ese tipo sabía que para nosotros el tiempo era importante, nos empezó a comer el coco con que llamaría a un policía y que nos acompañaría a la frontera mas cercana para así pagar el documento y estar ya en regla. Por supuesto los gastos del policía y de todo cuanto aconteciera corrían por nuestra cuenta….
Total que nos pidieron por mediación de nuestro nuevo guía y de su amigo 100.000 Cfas es decir unos 150 euros que más tarde se quedaron en la mitad….. Por supuesto el dinero fue otra corrupción mas, nadie nos dio el documento , lo tendríamos que sacar al día siguiente…. Nunca sabremos cual fue la parte de nuestros negociadores en aquella cifra y cuanto para el policía.
Lo que de positivo hubo en aquellas tres horas que estuvimos retenidos en la carretera es que como allí paraban todos los vehículos había montado una venta de fruta que se ofrecía a los viajeros de modo que cada vez que un bus o camioneta paraba e lanzaban todas las vendedoras (siempre son mujeres, los hombres estaban al lado tumbados) a la caza del posible comprador.
Como todo el mundo con uniforme quería aprovechase de nosotros, mientras esperábamos, otro policía se acercó para ponernos una multa por no llevar triangulo de aviso de accidente ni extintor en el coche, ¡ole tus huevos ¡ Por delante de nuestros ojos pasaban vehículos desvencijados cargados de mil maneras inverosímiles y nos multan por aquello . Hasta llegamos a ver una vaca sobre una baca, hombro con hombro con dos motos y hasta llenarse y para aprovechar el viaje había gente entre la vaca y las motos con los bultos correspondientes y por supuesto el vehículo sin retrovisores, sin luces, con un metro de alto por encima del techo…. Y el poli viene a ponernos esa ridícula multa a nuestro coche, un land cruiser nuevo. Otras 5.000 Cfas de multa y por que no pidió más aquel mengano. Ver para creer.
En otro momento y mientras esperábamos me entretuve en recomponer un papel que un camionero había roto y tirado a la carretera, de éste modo recompuse el ticket del paso de una tasa de la carretera y de pronto aparece un policía preguntando que porque había hecho tal cosa. Perplejo respondí que lo recogí del suelo y me entretuve haciéndolo a lo que me contesto que al ser una frontera interior tal cosa no se podía hacer ni tampoco fotografías. Sergio se ponía muy nervioso ante tales hechos , pero en el fondo los dos sabíamos que siendo europeos y con dinero en el bolsillo todo se reducía a tratar de sacarnos la mayor cantidad de dinero posible. Ni que decir que de un modo disimulado sacamos cuantas fotos nos pareció conveniente.
Durante esas tres horas fuimos, supongo, el hazmerreír de aquellas gentes. Tampoco pasó nada , nos compramos por 500 Cfas, (¡casi un euro¡) nos dieron diez ó doce mangos que nos comimos mientras se sucedían las negociaciones. ¡Esto es África amigo!
Por fin llegamos a Bamako, apenas llevábamos un par de días en Africa y se habían sucedido un montón de experiencias.
Ya en el hotel , nuestros salvadores nos dicen que van a hablar con alguien que conoce a alguien y que posiblemente , tal vez….. nos pueda ayudar para conseguir el Laissez-Passer en Bamako sin tener que ir a una frontera. A mi amigo Sergio se le abren los ojos de par en par y como era habitual cada vez que esto ocurría los interlocutores hacían caja. Total que al día siguiente lo tendríamos en el hotel por el módico precio de 60.000 Cfas ( 90 euros) . Por supuesto cenaron y bebieron los tres intermediarios en nuestro hotel a nuestra costa.
Nunca sabremos cómo se repartió aquella bonita suma entre los buitres que teníamos a nuestro alrededor, sobre todo si sabemos que el salario de un maliense llega por término medio a 30.000 Cfas al mes. En verdad no nos molestaba ir dejando dinero , lo que en realidad nos fastidiaba era no entender los engranajes de aquella sociedad, cómo se habían desarrollado las negociaciones en cada momento.
En fin, el Laissez-Passer que costaba en frontera 5.000 Cfas, nos había costado 115.000 Cfas . En realidad la gran culpa de todo esto la tuvo nuestro chofer que como continuamente nos decían, él sí debía saber lo imperioso del documento. Estuvo avergonzado unas horas luego se le pasó y aprovecho para hacer turismo a nuestra costa.
Era viernes y había que hacer hora para ir a por Rafa al aeropuerto por cuanto el llegaba a Bamako directamente. Rafa es el tercer componente en el viaje y tuvo a última hora, que hacer gestiones en el trabajo por lo que no pudo venir desde el principio. Como digo, mientras hacíamos tiempo paseamos por la ciudad, que era un mercado mas. Hacia calor, mucho calor, alrededor de 40 grados continuamente y eso es mucho calor , continuamente sudando y continuamente bebiendo. Negociamos con Mamadu el resto del viaje. Estábamos en deuda con él por lo del documento del coche.
Nos citó en un restaurante en el centro de la ciudad y nos llevamos una sorpresa cuando allí vimos a dos catalanas que también lo querían contratar. Les vinimos bien por cuanto sin nosotros, de ninguna manera hubieran hecho el viaje que hicieron. Como nosotros teníamos coche nos cobro 600 euros por persona ( el quería 900), gasolina y bebida aparte por los gastos del resto del viaje A ellas, que no tenían coche 750 euros . El resto del día lo pasamos por la ciudad. Yo habría dado mas vuelta por la ciudad, pero Sergio ya estaba cansado de tanto puesto ambulante , así que nos fuimos al hotel. Habíamos quedado con Mamadu para cenar e ir a un local con música e vivo antes de buscar a Rafa.
En la cena nos enteramos que piensa hacer el viaje en nuestro coche, ¡Todos, los ocho! Estas loco? Se le caen los esquemas y decide que no se compromete a traer a las chicas desde Timbuktu así se lo dirá al día siguiente y que si les interesa él pagara un coche para la ida pero que la vuelta no. A la mañana siguiente , media hora antes de salir se lo dirá.
Una hora más tarde, después de la cena, estábamos en un garito infame pero encantador en las afueras de Bamako. Había música en vivo, puro ritmo africano , las dos horas que allí pasamos se fueron en un pis-pas .Las canciones y los cantantes se sucedían uno tras otro como las cervezas que nos bebimos. Siempre sudando , siempre bebiendo. A esas alturas del viaje habíamos visto como los litros de cervezas no hacían mella alguna en la cabeza, el cuerpo lo metabolizaba sobre la marcha, no sentíamos embriaguez alguna. También nos habíamos percatado de que apenas necesitábamos mear. Con la cuarta parte de la cerveza que allí bebimos en España no dejaríamos de ir al baño a cada momento.
He leído algunos libros en los que sale continuamente Bamako, la ciudad que dejábamos atrás. En ellos se pondera la vitalidad de la misma y las opciones que da. No lo comprobamos. En aquellas fechas el calor asfixiante y te exige resguardarte continuamente del sol, pero si que es verdad que la ciudad está muy viva, que las noches ofrecen calor, que los locales estaban muy animados y si por la mañana la ciudad era un tipo de mercado por la noche era un mercado de otra índole, eso si siempre mezclado con música, y si hablamos de música en estas latitudes hay que hablar con mayúsculas. Sí conocimos un local con aquél ritmo, como serian los demás, qué vida habría en ellos. No me quedó pena irme de allí por lo que nos esperaba, pero me quedó la sensación de que se nos quedaban muchas cosas por sentir en aquella ciudad.
Y por fin se levanto el sábado . A las siete de la mañana estábamos preparados para salir hacia el interior de Mali .Después de las negociaciones de las chicas con el guía (no tenían mas remedio que aceptar) nos montamos en los coches y a la carretera.
3.- Camino de Djenné.
Quizá sea momento de decir cómo son las vías allí. Las carreteras son como las nuestras aunque no están señalizadas ni con rayas en la calzada, ni con señales de tráfico .Las dos carreteras que tienen están razonablemente bien. Lo que pasa es que por las mismas circulan todo tipo de vehículos desde carros tirados por burros hasta rebaños de cabras pasando por los buses-camionetas que ellos usan en los que, si no caben dentro van literalmente colgados de los guardabarros con el cuerpo por fuera y agarrados a las puertas. Había una infinidad de camiones parados en los arcenes. La explicación viene de que ante el inmenso calor se paran para no reventar los motores, sobe todo si va cargado dos o tres veces por encima de lo razonable.
Con esas premisas un trayecto de 100 kms podía durar dos horas, pero no nos importaba porque cada metro de la carretera era un espectáculo para los ojos. Ya fueran pequeñas aldeas, rebaños de animales o el propio tráfico eran un sinfín de imágenes que te dejaban perplejo.
Como digo, por fin estábamos camino de Djenné adonde llegaríamos a última hora de la tarde pero aún con luz. Hubimos de pasar en trasbordador y eso que no es época de lluvias. El caso es que esta ciudad como mas tarde veríamos con Mopti es en época de lluvias, prácticamente una isla. No es casualidad. Al parecer era una de los sistemas defensivos de la ciudad en tiempos remotos en los que era una ciudad influyente tanto de los imperios Songay como de Sudan. En los tiempos en los que las caravanas, si bien acababan en Timbuktu, era en Djenné mas al resguardo de ataques de gentes del norte donde se establecían las clases dirigentes.
La historia ha hecho justicia con esta ciudad. El tiempo no la ha machacado como vimos con otras. Es una ciudad de barro, de adobe, de ladrillos de barro, paja y madera, casi siempre de acacia. Cada año tienen que repasarla porque las lluvias poco a poco la van “derritiendo”. De hecho se ven casas abandonadas que van cayéndose como un helado en verano al que no prestamos atención. Paseando por las calles había afanadas cuadrillas de albañiles que refrescaban las paredes.
Estos albañiles, llamados Baris, son una casta apreciada en la ciudad y de acuerdo con los libros-guías que llevábamos a la vez que reparan o construyen hacen los sortilegios necesarios que le dan a los materiales la fuerza necesario para echar a los malos espíritus.
Tiene alma la ciudad, siendo como tantas otras, es decir de adobe, las callejuelas guardan una personalidad que no llegué a percibir en otras. Pero si no fuera bastante por sí misma lo que la hace imprescindible en tu ruta es su mezquita. Dicen que es el edificio de barro más grande del mundo. No lo sé y además no lo creo importante, solo se que es espectacular y a nadie deja indiferente... Te impresiona ver sus minaretes redondeados por el paso del tiempo, de la erosión del viento y de la lluvia. En algún libro he leído que estos minaretes se parecen a falos gigantes y no van desencaminados.
También éste edificio debe repararse cada año. Al parecer hoy día, son los países del golfo pérsico y sus dólares los que la mantienen en pie. Cada año toda la población, orgullosa de su mezquita, hacen una fiesta a la vez que la reparan por los cuatro costados para que aguante un año más.
El edificio de barro puede ser de 70 metros de frontis por otros tantos de fondo y solo se usa barro, paja y madera. todo ello supone que el interior de la misma tenga un montón de columnas para mantener el techo. Son tantas que apenas queda espacio para los creyentes. Las columnas interiores, de barro por supuesto, so de un metro cuadrado y hay un sinfín de ellas.
Pudimos acceder al interior aun no siendo musulmanes, adivinan como? …. pues pagando al hijo del imán y cuatro amigos que nos pasaron a ultima hora de la noche para que no les vieran. A 5000 Cfas por cabeza, ni amago hicimos de regatear.
La mezquita impresiona más por fuera que por dentro aunque quizás los creyentes piensen otra cosa. La desnudez interior de las mezquitas hace que los occidentales nos sorprendamos por su austeridad y que nos quedemos con la visión exterior , me ha pasado en otros viajes, en otras mezquitas, bueno hay una que es la de Córdoba que en nada envidia a las mejores catedrales del mundo, pero no hablamos de eso.
Hay que señalar que la imagen de ésta mezquita e usa como el reclamo principal de Mali en las ferias internacionales de turismo , por algo será. También he leído que Gaudi tuvo ocasión de ver dibujos de esta mezquita en alguna feria internacional y hay quien dice que fue fuente de inspiración del arquitecto catalán . Es verdad que se asemeja el arte sudanés del que es el máximo exponente la mezquita de Djenné a las formas de muchos de los edificios realizados por Gaudi.
| mezquita de Djenné |
También he sabido que el inspirador del arte sudanés basado en barro y con sus formas características fue un poeta e importante personaje de la corte nazarí granadino llamado Es-Saheli allá por el siglo XIV y que dejo su tierra huyendo de su pasado y que de un modo rocambolesco acabo en la Meca y se encontró con la expedición que hiciera Kanka Moussa al lugar sagrado -de la que hablaré mas adelante- y se incorporó a la expedición del mismo en su regreso a Timbuktu y que inspirado en el desierto, en los hormigueros que los hay a miles, en el terreno saheliano y en su pasado andalusí logró lo que hoy por hoy es una maravilla para la vista y orgullo de toda una nación.
Dicha mezquita pasa por ser la mas importante del África subsahariana si no de toda África y aseguro que puedes pasar horas mirándola sin más , apabullado por su belleza y por lo que representa.
Tuvimos ocasión a la mañana siguiente de pasear por la ciudad con la corte de niños detrás a la espera de su regalo, de su cadeau, sabiendo que con insistencia acabas dándoles algo que lleves encima. Vimos su colegio cuyo director nos invito a pasar. Supimos que una tercera parte de los niños van a la escuela y que no es obligatoria su asistencia. En aquellas instalaciones razonablemente limpias y agradables y que antes había sido un fuerte francés de usos militares se agolpaban entre ochenta y cien niños por aula. También tuvimos ocasión de ir a una casa-tienda donde nos vendieron unos manteles llamados Bomolan, que se hacían de un modo peculiar aprovechando los materiales de la zona, excrementos de animales…. Otro cuadro más para casa que colgará de alguna pared y que nos hará recordar cada vez que lo veamos aquel remoto lugar que inspiraba tranquilidad y sosiego. Estoy seguro que algo emanaba de la mezquita que procuraba esa sensación.
4.- El país Dogon.
Dejamos Djenné atrás y nos dirigimos al País Dogón , entrando al mismo por Bandiagara, que hace un poco de capital de la zona. Vamos en dos coches , esta vez nuestro guía Mamadu viene con nosotros y aprovechamos para saber del país. Él es dogón y nos cuenta un poco sus costumbres, muchas de ellas ampliables a toda la zona y cuando zona, hablo de países. La división de África por las potencias europeas montó fronteras artificiales y aunque hoy por hoy y con el tiempo se van estableciendo sentimientos nacionales, casi todos los habitantes nos dice el guía y notamos nosotros, tienen mas sentimiento de pertenencia no a un país, sino a una cultura a unas costumbres propias, muchos de ellos imagino ni saben a que país pertenecen, bastante tienen con comer cada día.
Nos cuenta como los matrimonios son concertados desde niños entre los padres y que tal concierto será muy difícil que no se respete. De ese modo a los cuatro o cinco años ya se sabe como se formara el matrimonio, es un modo de reforzar las amistades entre familias, entre amigos.
Nos habla también ante nuestras preguntas acerca de la ablación y nos dice lo que ya habíamos leído en las guías, que tanto la circuncisión de los niños así como la ablación del clítoris en las niñas nada tiene que ver con lo que en Europa se piensa sobre este tema, es decir que es una manera de que las mujeres no tengan deseo sexual y así evitar que se vayan con otros hombres. Nos dice que tiene que ver con la fundación de la tierra y con cómo el dios hacedor de todo, hizo a los seres vivos como un todo masculino y femenino, y que ante la imposibilidad de que los sucesivos nacimientos fueran siempre de gemelos con los dos sexos, advirtió que cada uno de los seres nacidos eran hombres y mujeres pero que cada uno de ellos tenia un poco del otro sexo y que había que extirpar del cuerpo de cada una la parte sobrante. Así a los hombres se les extirpa el apéndice sobrante es decir parte del prepucio por cuanto es un hoyo lo que origina y a las mujeres aquello que les sobresale del hoyo característico de la mujer , es decir el clítoris.
Es verdad que con la ablación practicada se mutila a las mujeres de una parte importante de su vida , evidentemente de buena parte de su placer sexual y quedan humilladas. La pregunta que nos hicimos al analizar al hecho es de cómo es posible que cada una de las mujeres que han sido mutiladas cuando a su vez son madres preconizan tal costumbre y no luchan por apartarlas de su sociedad. Es como si algo les dijera que si , que es verdad que los dioses que ampara a su pueblo exige tal sacrificio de ellas y que lo asumen como tal. Comentamos que –tal costumbre- serán ellas, la sociedad maliense, africana, la que en su evolución y por sus propios deseos irá apartando tal aberración a nuestros ojos y que solo ellos y sin injerencias erradicaran tal costumbre.
Por lo demás supimos que tal hecho está muy arraigado en las aldeas y en el mundo rural y que va desapareciendo en las ciudades . Lo peor es que tal corte se hace en unas ínfimas medidas de seguridad y que no son pocas las niñas que mueren desangradas en tal operación que en muchas ocasiones se hace con un triste cuchillo mal afilado y que si hay suerte tal vez se haga con una moderna cuchilla de afeitar y siempre en una oscura habitación y con una palangana como material de quirófano con agua infectada al lado como único desinfectante.
Aminata Traoré que fuera ministra de cultura en su país tras el derrocamiento del enésimo dictador allá por 1993 comentaba al escritor Manuel Villar que “el hambre es el problema mas grave para nosotras tras el expolio habido por los franceses, que la verdadera lucha es comer, no enfermar y no morir de parto”
Como digo nos adentramos en el país dogón , se trata de uno de los pueblos de Mali con alrededor de cuatrocientos mil habitantes y que viven en infinitas aldeas alrededor de una falla de cerca de doscientos kilómetros de larga y sobre trescientos metros de altura, un escalón en la meseta infinita que es el sahel en esta zona.
Los dogones viven a un lado y otro de tal accidente geográfico y al parecer vinieron aquí allá por el siglo XIV huyendo de la islamizacion que les querían imponer al uso habitual de aquellas épocas fuera cual fuera la religión, a capa y espada los cristianos, a chilaba y daga los musulmanes.
El caso es que éste pueblo oriundo de mas al norte, aparecieron por tal falla desplazando a los anteriores habitantes , los Tellem que eran de pequeño tamaño y que eran capaces de escalar apoyándose en las ramas que había entonces o bien descender desde arriba para montar sus casas literalmente colgadas de las rendijas que la pared deja. En alguna guía he leído que los bosquimanos hoy por hoy mucho mas al sur, son descendientes de aquél pueblo desplazado. Pero insisto, es una pared no es una ladera mas o menos empinada, a lo largo de esos doscientos kilómetros se abren algunos desfiladeros y que son usados para comunicarse unas partes y otras los de arriba y los de abajo. La sensación primera al ver casas es como la que uno siente al ver tiendas de campaña en una pared montada por los escaladores camino de la cima.
Sanga es un pueblo grande, nos dimos un paseo por él con nuestro guía –estaba en su casa- y fuimos descubriendo otra dimensión de las cosas, la religión que hoy día impera aquí es el islam pero con fuerte connotaciones animistas. Es decir la hechicería, los embrujos tienen un fuerte enraizamiento y si bien nominalmente es islamista en realidad se hace más caso al hechicero que al imán de la mezquita. Nos advirtió que en el paseo fuéramos todos detrás de él con el fin de no pisar terreno que para ellos es sagrado. Así descubrimos que el Hogon es la autoridad máxima de la zona y vale para varias aldeas, se elige entre los supervivientes de la celebración del Sigi, una fiesta que cada sesenta años celebra la llegada del pueblo dogón a la zona y que al parecer llevó tal cantidad de años en llevarse a cabo.
Según entendimos se elige entre aquellos habitantes que hubieran estado en al menos dos fiestas, o sea de mas de sesenta años de edad. Ese día se le imbuye de la liturgia necesaria para convertirse en el líder del pueblo, se le aparta de su familia y se le confiere la autoridad necesaria para impartir en última instancia consejos a la comunidad e impartir justicia a la vez que es el líder religioso. Se le ve muy digno en su función casi siempre en cuclillas está ayudado por una señora que limpia y cocina para el.
Mas adelante vimos una peculiar casa llamada Toguna al estilo de los palafitos del norte de España echa de cañas y madera en la que se reúnen los hombres mayores y por tanto los regidores de la comunidad bien para hablar del día a día como para tratar temas de interés para la comunidad, La razón de la altura de apenas un metro de altura es para que en casos de discusiones acaloradas nadie se levante y se marche, estando de este modo obligados alcanzar un arreglo. Eso si, si el problema persiste es el Hogon quien decide.
También vimos la casa en la que viven las mujeres en el periodo de menstruación al considerarlas impuras en esas fechas. Había ropa tendida sobre el tejado luego alguna mujer había dentro. Todos concluimos en que seguro que ellas esperaban esas fechas y así descansar del marido y de las tareas de la casa.
Como aun hay poco turista por allí, entendiendo por turismo las cincuenta personas que puedan visitar la zona cada día en épocas de afluencia, las duchas no estaban preparadas de modo que nos dieron a cada uno un balde con agua para que nos laváramos, así que allí estábamos los tres en pelotas. Sergio, mas recatado, se lavo solo pero Rafa y yo nos lavamos la espalda uno al otro y echándonos agua de la cabeza a los pies. ¡Ni en los mejores locales Gay lo harían mejor !!Que monos!! Pero eso si: mariconadas las justas.
A lo largo de todo el viaje, fuera en la parte que fuera siempre vimos a mujeres haciendo algún trabajo. Los quehaceres eran infinidad, bien llevando algo en la cabeza, ya fuera un balde con agua o un haz de leña, bien estaban machacando algún cereal con el que luego cocinarían algo, los pocos oficios que allí veíamos los hacían las mujeres y además con un niño colgando de las espaldas y en contraste, los hombres estaban todo el día echados, sentados e algún lado a la sombra. A la pregunta de dicha distribución del trabajo nos contestaron que los hombres eran los encargados de llevar el dinero a casa y que en la época de la recolección eran ellos los que más trabajaban, pero la explicación no nos convenció a ninguno.
Tuvimos ocasión de ver la casa de Mikel Barceló que esta en la bajada de la falla. Mas tarde vi en una entrevista en televisión que le hicieron como comentaba que si bien ya no pasaba temporadas de meses como año en el país dogón y que solo iba un par de veces al año por quince días, necesitaba de esa luz y que aunque no era un buen sitio para pintar por las condiciones técnicas de humedad era el mejor para dibujar y que en muchas ocasiones se basaba en dichos dibujos cuando estaba en Europa para hacer sus obras. Comentaba que cruzó el Sahara con un land rover cargado de pintura buscando inspiración en un momento de poca creatividad y que se quedo maravillado al llegar al Dogon y allí se quedo.
Descendimos desde Sanga aprovechando la fresca de la mañana –eran las siete de la mañana y ya había treinta grados- pasando al lado de la casa de Barceló que está en el camino llegamos a Irelli, - es muy pintoresco el pueblo y como no, vimos infinidad de mujeres con haces de leña para arriba y abajo ó con baldes de agua. Después nos pusimos a caminar entre los pueblos con la falla siempre al lado. Apenas hicimos siete u ocho kilómetros (hora y media) y ya había más de cuarenta grados. Llegamos donde comeríamos a eso de las diez de la mañana y no pudimos salir de un chamizo ,que hacia las veces de hotel, hasta las siete de la tarde para subir hasta la placita y para con el permiso de los ancianos tomar cuantas fotos quisiéramos previa propina que nuestro guía les dio.
Antes de eso y dado el calor que hacia, que rondaba los cincuenta grados, nos bebimos cuanta cerveza fría eran capaces de conseguir la gente del lugar. Nos íbamos a unas duchas en las que nos metíamos totalmente vestidos para que mientras nos secábamos sentir el frescor en la piel. !!!Dios mío que calor hizo!!! Estuvimos de acuerdo en que quizás fuera el día más caluroso del viaje.
Antes habíamos tenido la ocasión de ver como trabaja el hechicero. Nos contó el guía que cuando una persona requiere de sus servicios con el fin de saber si tal negocio le saldrá bien o si es bueno sembrar una cosa u otra, si los dioses le corresponderán con más hijos…. Se va a él y éste dibuja el suelo unas figuras a la vez que coloca e el suelo unos pequeños palos. Al día siguiente se va al lugar y en función de cómo hayan pasado los animales por encima y dejado el dibujo y los palitos será la recomendación que se le dará al individuo. Por unas monedas te leen el futuro, más o menos como en España y sin llamar a un teléfono de línea 800.
Anduvimos dos noches por allí y tuve la ocasión mientras que los demás se quedaban en la sobremesa de la cena discutiendo acerca de divorcios me fui a la plaza en la que habíamos estado por la tarde porque había música de tambores.
Estaban en los funerales de un preboste de la tribu. Las mujeres bailaban en una danza rítmica y lo harían durante horas y así toda una semana. Los niños correteaban por allí y los mayorcitos bebían de una cerveza de maíz a la que llamaban coño (los chistes estaban fáciles). En realidad con el polvo que levantaba unos y otros aquello más que líquido era una papilla pero no pude negarme a beber. La danza no era triste sino todo lo contrario y una vez más nos dijeron que era un paso natural. También es verdad que la mortandad es grande (la esperanza de vida no llega a los cincuenta años) por lo que están sumamente familiarizados con la muerte. A la gente importante, y el muerto lo era, lo enterraban en la misma pared de la falla, mediante cuerdas lo subían hasta las hendiduras y ahí lo metían .luego lo rezaban durante una semana.
La mañana siguiente nos sorprendió un amanecer ruidoso. Dormíamos en las terrazas de los albergues, al aire libre, bastante mas sano que los propios cuartos y al alba o incluso antes los burros empezaron a rebuznar los pájaros a piar a la vez que los gallos se empeñaban en demostrar la razón de su existencia compitiendo entre ellos. Era como un comenzar de la vida con mayúsculas, de golpe no había empezado poco a poco, fue de golpe !!! Zas!!! Hala a levantarse chaval, ¡a la puta calle que ya es de día¡. Fue precioso.
Muy temprano nos pusimos en marcha, íbamos a caminar unos kilómetros y luego subir la falla. En total habríamos caminado por debajo de la misma unos veinticinco kilómetros. Es alucinante caminar a pie de falla con la pared de trescientos metros de altura al lado y viendo las aldeas colgadas de las pared , con sus característicos graneros cónicos , unos para ellos , otros para ellas. Donde cada uno guardaba sus cosas , es decir lo que se iba a cocinar cada día y tres cacharros con los que molían el cereal y el de ellos con el grano que poco a poco se iba consumiendo. Tuvimos ocasión de golpear con los mazos que ellas usaban con gracia para moler y comprobamos que pesaban mas de lo que parecía y de cómo ellas usaban la inercia del golpe para alcanzar altura y así golpear de nuevo.
Pasamos por las aldeas de Irelli, Yaye, Amani, Tirelli, Idyeli, Nombori y Dourou, ésta ultima en la parte de arriba, donde comimos. El coche cuando nosotros caminábamos , iba dando la vuelta por los caminos , que no son pocos , que comunican dichas aldeas . En Dourou comimos con el hermano de nuestro guía. En realidad no era ni hermano ni leches, era uno de tantos colaboradores a los que pagaba y con el que mantenía una relación. Pero aquí el término hermano se usa con mucha asiduidad. Ya habíamos visto a varios “hermanos “ de Mamadu. Los que intervinieron en el tema del Laissez-Passer también eran “hermanos” y aun habríamos de ver a alguno más. Pues bien , éste “hermano” era un cantamañanas del copon, un fantasma de los que ya se ven pocos. Cómo era el enteradillo del pueblo y tenia el negocio de la posada todo el mundo estaba alrededor de él, presumía de irse de casa de juerga cada día, de beber mas que nadie, de tener un par de hijos lejos del lugar , fruto de no se cuantas aventuras…Todo ello con su mujer presente que por cierto era guapísima y que comió, como no, después de que lo hiciéramos nosotros y de lo que sobró.
Como en Mauritania el islam en materia de la bebida es muy laso bebían cuanto querían, cervezas o incluso el whisqui que llevábamos para las sobremesas. El caso es que mientras hacíamos tiempo para que pasara el calor insufrible a las doce del medio día (van con el sol) nos pusimos a regatear con los objetos de la tienda para turistas que por allí pasaran. El “hermano” se encaprichó del reloj de Rafa que era de propaganda de Máximo Duti del que dijimos valía unos doscientos dólares y Rafa se llevo artículos por ese valor. Por una vez los engañados eran ellos. Además el reloj se paraba a cada momento y poco antes había comentado de meterlo al final de la bolsa porque le confundía a cada momento.
Esa noche dormimos en Mopti, dejábamos atrás el país Dogón y nos adentraríamos en el río Níger para hacer unos trescientos kilómetros de los mil setecientos que el río enseñorea por éste país de un total de cuatro mil doscientos que es el total de su longitud.
5.- El río Níger.
A esas alturas del viaje se habían ido deteriorando las relaciones entre las catalanas y el guía. Se sentían engañadas por éste por cuanto les había prometido unas cosas que luego , según ellas , no se cumplieron. En verdad hacían honor al signo de rácanos que persigue a los catalanes. Es evidente que en un viaje de estas características se dan continuamente gastos comunes, pequeños gastos que no son de nadie y de todos.
Como se había pactado que la bebida no iba en el contrato había que pagarla allá donde la encontráramos. Pero, ¿y la cerveza que ellas no bebían pero que de vez en cuando si que lo hacían?. ¿ Y el agua y la cerveza que el guía bebía? . Como ellas iban siempre al límite en estos temas siempre compraban lo justo, para al final faltarles y beber de la nuestra. Eso si, al día siguiente ellas pagaban lo que decían haber bebido y el resto nosotros. Y cuando digo el resto digo el de algún moscón que se acercaba al olor de las sardinas y a los que no nos importaba dejar que abusaran de nosotros. Eso sin contar con que cuando les parecía bien usaban de los servicios de nuestros chóferes para que les hicieran un te.
Además ya se habían ido pergeñando las características de cada uno. De las dos chicas Ángela una bioquímica de no se qué , mantenía una actitud que a todos nos gusto y por momentos encandiló . Pero la otra -ni del nombre me acuerdo- era una mística de cojones, una kumbayá de las de “que bonito es el horizonte en armonía con los animales que lo rodean”. Una cursi redomada que todavía hablaba con el tono que hace treinta años se usaba en los círculos pijos con el “osea” y “ te lo juro por Snoopy”. En mas de una ocasión nos preguntamos que qué tenían en común ambas mujeres. Bueno sí, tal vez lo de la tacañería catalana.
Sea como sea, al parecer en Mopti estuvieron a punto de abandonar la nave, según nos dijeron mas tarde, pero sopeso que a estas alturas del viaje asumían que serian, sin coche propio, incapaces de seguir por su propia cuenta o empezaban el viaje de retorno a Bamako y se perdían el río Níger.
Otro viaje estaba a punto de comenzar: el río Níger . Antes paseamos por Mopti en coche la tarde en que llegamos, y a pie la mañana siguiente hasta que nos embarcamos. Mopti es hoy por hoy el enclave comercial mas importante junto con Bamako , si no la supera, del país de Mali. La ciudad está asentada a la ribera del río Bani , afluente del Níger, y pasa por ser el puerto fluvial de todo el río en sus cuatro mil doscientos kilómetros. La verdad es que es un hervidero de gente yendo de acá para allá . En la época que la visitamos era una época seca por lo que estaban asentados los nómadas. Son de la etnia Fulani , nómadas por antonomasia que , en espera de las lluvias que vendrán , acampan a las afueras de la ciudad , en los lugares que en época de lluvias constituye un lago inmenso que rodea a la ciudad pareciendo estar erguida sobre una península y en la que cobra su verdadera dimensión la importancia del río.
Hay un mercado muy bonito y singular en Mopti. Abajo las mujeres se apelotonan para vender sus mercancías que van desde comida echa por ellas, especies traídas de la zona, pescado del río, ropas en sus infinitos colores, pañuelos que rivalizan en lo peculiar, todo tipo de cacharros para cocinar, cereales varios…Pero todo dentro de un orden desordenado e el que las mujeres se pelean por un espacio y descansan espalda con espalda una vez que han medio apartado al niño, si no les cuelga de la teta mientas le dan de mamar. Sin embargo en el piso de arriba están las tiendas de recuerdos, con infinidad de figuritas de madera , de bronce, representativas de otras épocas de esplendor en Mali, de cuando los reyes Shongay asombraban al mundo y los imperios Malienses, Sudanés y el propio Shongay en sucesivas épocas de la historia rivalizaban con los imperios europeos o americanos precolombinos.
Comimos en el restaurante Bonzo muy bien y mientras la comida se preparaba nos persiguieron todo tipo de vendedores, de cd,s falsificados, de collares –compramos veinte para los tres- de mas figuritas… El restaurante esta situado a la vera del río y desde la terraza del mismo , donde comimos, se veía el continuo fluir de las pinazas que es como se llaman las barcazas que usan y que son de unos quince metros de eslora por casi tres de manga. Allí viven los que traen mercancía para vender hasta que la venden, al amparo de las miles que hay hacen sus necesidades , no solo las personas de paso sino los propios del lugar, fuimos testigos de eso mientras esperábamos y vimos como entre dos pinazzas se aliviaban como diría el cursi y se limpiaban con la mano izquierda que cómo mi amigo Sergio repetía cada vez que tenia ocasión tal acción explicaba el porqué no la usaban para nada mas y mucho menos para comer, avanzaban un metro en el río, se lavaban las manos , se refrescaban la cara y … a otra cosa mariposa.
A eso de las cuatro de la tarde nos subimos a la pinaza río abajo camino de Timbuktu, nos esperaban tres días con sus noches a lo largo de unos trescientos kilómetros. La barcaza maniobro hasta salir del atolladero formado por otras barcas y la infinidad de vendedores de última hora que nos quería colocar algún producto. El coche iría dando una vuelta hasta llegar a Timbuktu pasando por Douentza y desde aquí en una pista de doscientos kilómetros hasta la mítica ciudad.
La tarde anterior habíamos tenido una agria discusión con los chóferes nuestros. Resulta que habíamos quedado con Hamadi, el dueño del coche y jefe de estos, que él nos facturaría después del viaje lo que correspondía al coche y los gastos de Mauritania pero que todos los gastos en Malí los pagáramos nosotros. A tal efecto para evitar problemas les dimos algún dinero para que fueran pagando su comida, su agua y algún otro gasto que tuvieran . Como iban a estar tres días sin nosotros quisimos poner al día las cuentas y grande fue la sorpresa con los gastos que decían haber tenido. Al parecer habían gastado más que nosotros mismos aun siendo ellos dos y nosotros tres . Con una mala comunicación por culpa del idioma , advertimos que entre otros gastos también habían sumado el tabaco,-no paraban de fumar- aduciendo que cuado se va contratado por alguien éste paga todos los gastos, ¿ y las putas y los regalos que has comprado ? , preguntamos. Fuera como fuera quedamos en que se arreglaría en Mauritania con su jefe. Dos días antes y sabedores de que la habían cagado con lo del Laissez-Passer estaban sumisos como corderitos, pero poco les había durado.
Nuestro chofer, el otro era su ayudante, hasta entrar en Mali había vestido con las ropas típicas de tuareg o en todo caso de un modo discreto y siempre con características musulmanas. La ropa le daba una prestancia digna e imponía su presencia al menos en Mauritania. Hay que decir que en Mali hay problemas políticos con los tuareg asentados en la zona de Timbuktu y tal vez entendiera nuestro chofer que su vestimenta le iba acarreando problemas a él y por ende a nosotros no siendo respetado por los policías malienses de igual modo que si lo era por los mauritanos y que los argumentos que allí servían en Mali no. Si eso lo sumamos a que en Mali había otro relax en lo que a costumbres musulmanas se refiere y que también tendría el hombre ganas de cambiar de vestimenta, un día de los que estuvimos en Bamako apareció vestido como sacado de una película de Ozores de los años setenta, con su camisa de flores a rabiar y con un sombrero que ni a Alfredo Landa le caería tan bien.
Un cambio radical. El respeto que le teníamos se nos cayó al suelo. También supimos que en realidad no trabajaba para Hamadi sino que le llamaba cuando tenia un trabajo que hacer , él a su vez llamaba a Imbravo para que le ayudara en lo que surgiera , así se establecían las relaciones laborales. Un ejemplo es que Mohamed Dem no se dignaba a hacer el te . Las jerarquías estaban marcadas. A su vez Imbravo veía los cielos abiertos cada vez que le llamaban : de estar deambulando sin nada que hacer pasaba a comer todos los días tres veces, estaba fresquito en el coche , se les trataba bien -entre ellos se tratan peor- y además en éste caso hasta vieron otro país.
Lo que pasa es que en todo éste proceso nosotros teníamos que pagar a dos personas cuando en realidad nos valía con una y a veces hasta estorbaba ésta. Para colmo en alguna ocasión llevaban su exacerbismo religioso a extremos que nos incomodaban , como cuando les dijimos que por favor trajeran la botella de güisqui y nos dijeron que ellos no podían tocarla porque tenía alcohol. ¡¡¡Con dos cojones¡¡¡
Ojala Mahoma les hubiera prohibido el tabaco también. Tienen suerte los musulmanes con que Mahoma apareciera cuando aun no había tabaco en nuestro mundo.
Como decía, ya estábamos sobre la pinaza camino de Timbuktu, a medida que nos alejábamos de Mopti desaparecían las chabolas y el río cogía la entidad que buscábamos. Hay que decir que al cabo de media hora nos preguntábamos que si tal vez no hubiera sido una locura gastar tres días en una barcaza como aquella sin aire acondicionado, que se podían ir convirtiendo en un infierno y en la que la monotonía de los días fuera pudiendo con nosotros y de donde no podíamos escapar. Solo Sergio era de otra opinión y a fe que tuvimos que darle la razón cuando la travesía fue cogiendo fuerza. Solo nos preocupaba el ajuste de fechas para la vuelta. Cuando nos alejamos de Mopti se fueron sucediendo una infinidad de aldeas aledañas al río, todas de barro, todas caóticas en su ordenación y por eso encantadoras.
El calor era espantoso y nos arremolinábamos todos bajo el techo de la pinaza. A las horas centrales del día no se podía hacer sino esperar a que se calmara el sol y remojarnos continuamente con agua del río. Estábamos tan advertidos de que no era conveniente mojarse con tal agua por si nuestro organismo no tenía defensas contra aquellas bacterias que nos hicimos los remolones en mojarnos pero al cabo de unos minutos empapamos nuestros gorros y nos los pusimos dejando caer el agua por la cabeza, días mas tarde acabamos en el río definitivamente.
En el momento en el que nosotros fuimos, el río no lleva mucha agua y de hecho las grandes barcazas, no privadas como la nuestra, no navegan porque no hay calado suficiente. Nuestra pinaza que apenas tenía quilla y el motor era fueraborda y cuya hélice se levantaba con facilidad también sufría los problemas de la falta de fondo y el timonel tenía que estar oteando el horizonte tratando de ver la vía de agua más cómoda.
En esa parte, el río puede alcanzar más de cuatrocientos metros de ancho pero es poca la profundidad. También observamos como las aldeas estaban retiradas de la orilla unos cien metros y en lo más alto de la ribera. Era evidente que hasta allí llegaba el agua en épocas de lluvia que empezaría en pocas semanas. Al parecer en ésa época es un mar lo que se ve y en algunas partes ni se ve la orilla contraria.
Ese día fue una toma de contacto, a las siete se ponía el sol y no se podía avanzar mucho por cuanto no había luz y en cualquier momento podíamos embarrancar, como sucedería con frecuencia.
La comida a lo largo del río se basaba en el pesado que comprábamos a los pescadores. capitán se llamaba el pescado y estaba muy bueno como habíamos comprobado antes.
Por las noches montábamos el campamento a la orilla. Las catalanas ponían su tienda o se la ponían y nosotros poníamos unas colchonetas sobe el suelo y con el mosquitero que llevábamos nos las componíamos para dormir. Si alguno quería ir al baño lo tenía en el arbusto más cercano. También tuvimos suerte con la fase de la luna que era llena. Los tres días navegando nos acompaño por el río e hizo que siempre hubiera una luz tenue en plena noche.
Tratar de expresar lo que se siente allá en el río Níger tumbado en la arena de la orilla boca arriba viendo pasar la luna y con el ruido del río al fondo es tarea inútil. Yo al menos me siento incapaz, eso es tarea de poetas y yo solo soy un narrador de lo que vi.
A la mañana siguiente y a toque de pito de Sergio, nos levantamos cuando aun era de noche, recogimos en un pis-pas y a la pinaza. Empezamos a navegar a la vez que las primeras luces aparecían. Era el mejor momento del día por cuanto no hacia calor y nos subíamos al techo de la barca mientras se preparaba el desayuno.
Siempre que mirabas a la orilla descubrías a alguien caminando de una aldea a otra que estaba razonablemente cerca. Si eran mujeres con un niño a la espalda y un balde de agua en la cabeza, si eran hombres subidos en algún carro enganchado a un pequeño burro de los que por allí abundan. Mamadu, nuestro guía, se encargaba de que siempre hubiera agua fresca. A lo largo del río hay, como he dicho, infinidad de aldeas pero algunas son mas grandes que otras y éstas pueden tener algún generador de energía para las antenas de telefonía que se veían y también para el pueblo, lo que implica la posibilidad de televisión o incluso de alguna nevera donde fabricar hielo. Parábamos en los sitios donde podía haber hielo y así mantener el agua fría. En verdad siempre tuvimos el agua y la cerveza razonablemente frescas.
El río da mucha vida a las aldeas ribereñas, vimos algunas bombas que sacaban agua del río y la llevaban tierra dentro. Nos comentaron que la zona no pasa hambre porque aquí nunca hay sequía gracias al río. Al parecer se sacan maíz y algún cereal por lo que la zona está alimentada y produce algún excedente. En las ocasiones en las que bajábamos a las aldeas bien a por agua bien por lo pintoresco de la misma nos rodeaba una nube de chiquillos que se peleaban por darte la mano y no dejarte durante el tiempo que estuviéramos allí . Son guapos los niños y niñas de Mali. Con una piel tersa y con facciones dulces y profundidad en sus gestos. Tienen dignidad en sus juegos y se les ve no menos feliz que los niños que vemos en los parques europeos. Evidentemente no tienen juguete alguno , de hecho nos pedían las botellas de agua vacías para fabricarse alguno si no se lo quitaba su madre a la que también le venia bien. En una de estas aldeas fuimos hasta una cabaña. A la puerta estaba la familia compuesta casi siempre por el padre sentado y un poco más separado sus tres mujeres y un sinfín de niños correteando alrededor. La choza a la que por respeto no pasamos estaba tapada con algún espino para que los animales no se colaran y se comieran lo poco que tenían.
Insisto en que evidentemente no tenían de nada , pero parecía que tampoco lo echaban en falta , no se habían creado necesidad de mil cosas que a nosotros nos rodean y sin las que no sabemos vivir. Había placidez en el ambiente. Evidentemente nosotros no sabríamos vivir allí pero a ellos no se les veía infelices con lo que les había tocado vivir. En esta parte de Mali se ve pobreza como en todas, pero aquí no hay miseria en el sentido de suciedad, hambre y desesperanza en el futuro como si se ve en las ciudades en los que la gente deambula para buscarse la vida de la manera que sea.
La emigración a las ciudades con la esperanza de una vida mejor está desolando las aldeas según he leído pero el precio que pagan en términos de felicidad para alguno que triunfe es muy grande para todos aquellos que se quedan en el camino. Así es la vida.
Fuimos avanzando por el río y cruzándonos con otras pinazas públicas que cruzaban de una orilla a otra cargadas hasta lo imposible ,con la línea del agua llegando al mismo borde de la barca. También vimos a montón de pescadores y como tiraban sus redes al agua con maestría, y cómo en un momento en lo que parecía una fiesta de la zona pescaban por grupos en todo el río y nos hizo desviarnos para no molestarles. Si iban en barquillo eran hombres, si iban con trampas para crustáceos eran mujeres.
Todo el río rezumaba vida , les daba vida ,toda la vida se desarrollaba a lo largo del río. Cuando por la noche dormíamos en la orilla podíamos sentir el continuo ir y venir entre aldeas de las gentes del lugar.
El siguiente día después de desayunar nos pusimos a tomar un chupito de güisqui tras otro al amparo del techo de la pinaza y con el morcon de cerdo que llevaba Sergio. Tal vez no sea creíble que nos bebiéramos casi las dos botellas con las que contábamos pero es verdad. A lo tonto y dejando pasar las horas de más sol, Rafa y yo y mas tarde Sergio dimos cuenta de aquellas botellas y por segunda vez comprobamos como el alcohol que en España nos habría hecho coger una cogorza del copon , en aquellas latitudes apenas nos hacia el efecto previsto. Fueron unas bonitas horas, si señor.
6.- Tombouctou.
Por fin llegamos a Timbuktu después de tres días por el río. De acuerdo con los libros que he leído sobre el tema y con mi amigo Sergio es -por río- la manera correcta de ir a esta ciudad, como los exploradores de antaño. Ir a la misma por avión no es lo mismo y por carretera una locura sin sentido, solo llegar por el desierto es comparable, pero eso son palabras mayores.
Timbuktu es un mito, no nos decepciono la ciudad porque ya estábamos advertidos de lo que era y de cómo estaba. Las sucesivas revueltas de los tuaregs a lo largo de la historia con sus deseos de independencia y con intención de que esta fuera la capital de un nuevo estado han hecho entre otras razones, que esté abandonada por las autoridades de Bamako. De hecho, hasta hace breves fechas, creo que en 1995, no era aconsejable ir por allí, pero firmado el armisticio correspondiente se abrió de nuevo a los extranjeros que ya pueden ir sin peligro. Como digo Timbuktu es más una leyenda que una realidad. Djenné es más bonita y más coherente cien veces, pero el mito le corresponde a Timbuktu.
El rey Kanka Moussa perteneciente a la dinastía Askia dentro del reino de Shongai se convirtió al Islam y se presto a cumplir allá por el 1300 con uno de los preceptos de tal religión el de ir al menos una vez a su ciudad santa, a la Meca. Pero éste menda no hizo un par de maletas y se fue con alguna de las caravanas que hacían la travesía con quince o veinte personas que le ayudaran en el viaje, que para eso era el rey. No no, el emperador se fue a la Meca por la ruta de las caravanas pero atento, se fue con, según unos historiadores, un séquito de 60.000 personas y según otros con menos pero eso si, cada uno de los expedicionarios cargaba con un lingote de oro cada uno para sus gastos. Si eso llevaban los súbditos, ¡Cuánto llevaría el rey¡ Cuando la expedición llegó a la ciudad santa y antes por cada una de las ciudades de paso, entre ellas el Cairo, derrocho tal cantidad de oro que hizo bajar estrepitosamente el precio del oro. El mito de Timbuktu había comenzado.
La riqueza de la ciudad se había ido cimentando con el comercio y por el hecho de ser puente entre dos mundos. La ciudad era la puerta de entrada y salida donde se encontraban las mercancías de esos mundos. Los europeos llevaban sal, textiles, cobre y se llevaban oro, animales exóticos, esclavos… por lo que se había convertido en la capital de hecho de la zona.
Poco a poco se fue convirtiendo no solo en la capital económica sino también la capital cultural del Islam del subsahara. Allí se encontraron todas las escuelas coránicas, así como los más importantes imanes del momento. En una de las plazas reza un cartel que dice: “Tombouctou la ciudad de los 333 santos”. Hoy por hoy para un turista occidental convencional seguramente quede defraudado con la ciudad ante la sucesión de calles polvorientas, secarrales continuos y la sensación de que el desierto –que está a las puertas- se la pueda comer en cualquier momento. La misma decepción ya la tuvieron los primeros europeos que arribaron a la misma allá por el 1830 ávidos de conocer la ciudad que se suponía estaba asfaltada con oro. Del esplendor que tuviera en el siglo XIV no quedaba sino polvo, arena y decadencia.
En realidad nunca llego a ser lo que los europeos pensaron tras el alarde del rey Moussa y algún otro predecesor. Pero el mito no dejo de crecer hasta que se supo la realidad. Las luchas internas, la creación de nuevas rutas caravaneras y en definitiva el devenir de la historia hicieron que la ciudad mítica llegara al estado actual y que sin la ayuda internacional recibida la ciudad se moriría irremediablemente.
Una vez visitada la ciudad -apenas un pueblo grande- decidimos que a la mañana siguiente nos lanzábamos hacia el final del viaje, camino de Nouakchott. Nos quedaban casi dos mil kilómetros de los que unos mil eran por pistas de tierra.
7.- Regreso a Nouakchott.
Eran las seis de la mañana cuando nos levantamos para empezar el viaje de regreso. En el coche Mohamed Dem, Imbravo, Rafa, Sergio y yo. Era la última etapa y no sabíamos bien si el camino a seguir era el correcto. Habíamos encargado a los chóferes que se enteraran bien acerca de si había un camino de regreso sin tener que dar la vuelta por Douentza, que era por donde el coche había ido mientras nosotros navegábamos.
La ruta era hasta Goundam, luego Niafounke, la patria de Ali Farka Toure y que ya habíamos visitado desde el río para después alcanzar Lere ya casi en la frontera con Mauritania. La noche anterior nos habíamos despedido de Mamadu y de las catalanas y nos fuimos a dormir sin saber si las chicas se volverían por avión hasta Bamako o con el guía por carretera con lo que suponía de tiempo para alcanzar el avión. Además entre ellos no había lo que se puede decir buena armonía, en verdad no había ni buena ni mala, simplemente se aguantaban.
El principio del viaje nos sorprendió por el buen estado de las pistas, nos pusimos en Lere –más de trescientos kilómetros- en un buen tiempo y nos pensamos que a eso de las siete de la tarde estaríamos en Nema, ya en Mauritania. Pero amigo, solo fue una ilusión. Desde Lere había que tomar una decisión ó bien ir por Fassala-Nere lo que según nos dijeron los guardas de la frontera era lo mejor dado que había una muy buena pista o bien seguir por Mali hasta Nampala luego entrar en Mauritania. Tomamos el consejo de la policía de frontera y ahí empezaron nuestros problemas. Desde Lere hasta Fassala hay unos setenta kilómetros, pero tardamos la friolera de cinco horas, y casi otras tantas hasta llegar a Bassikounou en la ruta de Nema, donde engancharíamos con la carretera asfaltada a Nouakchott.
Antes tuvimos un altercado con la policía de frontera de Lere. Dicho así se puede pensar que el puesto de frontera era un habitáculo racional en el que se despachaban los asuntos propios de su función. Pues no, aquello era un sitio donde se sacaba el máximo dinero posible… a los turistas?. ¡¡Pero que turistas¡¡. A la pregunta de si éramos los primeros que por allí pasaban el ultimo día dijeron que si y que también en la ultima semana y también en el ultimo mes.
Es decir por allí no pasaba ni Dios, y los que allí hacia de guardia se aburrían como ostras y ni puta idea de nada, hasta nos querían cobrar por salir del país por el rollo del pasaporte, tasas… sin tan siquiera salir del mismo. Como se nos abría la posibilidad de seguir por Mali y salir por otra frontera querían cobrarnos igual .Ni tan siquiera sabían que Nampala todavía era maliense y por tanto sin poder cobrarnos la tasa de salida.
Sea como sea decidimos ir por donde nos dijeron con los resultados antes explicados. La verdad es que tal vez la alternativa era peor, nunca lo sabremos. Los guardas, apenas hablaban francés, no tenían más intención que cobrarnos algo de dinero y como nos empezamos a plantear lo de seguir por Mali, llegamos a un acuerdo y lo que hasta ese momento eran voces y problemillas, se convirtieron en sonrisas y parabienes. Imagino que todavía se están riendo.
Al final de ese día habíamos estado catorce horas en el coche y habíamos hecho unos quinientos kilómetros. En esas catorce horas da tiempo a muchas cosas y a ver otras tantas. Pudimos ver a personas deambulando por aquellos andurriales detrás de una cabra, debajo de un árbol huyendo del calor, arreando ganado y mucha, mucha desolación. Aquellos parajes de sahel puro apenas da unos arbustos y calor , mucho calor. No es de extrañar que aquello esté desierto. Ya en Mauritania al día siguiente y antes de entrar en Nema , nos llevo otras cuatro o cinco horas, vimos aldeas mas o menos consolidadas , en alguna de ellas nos dieron agua para el coche, con el denominador común de niños corriendo, hombres echados bebiendo te, mujeres faenando en las jaimas a la espera de la comida o acarreando algo en la cabeza, y si era a medio día con mas calor entonces ellos seguían tumbados aunque se habían puesto a la sombra , los niños seguían correteando, y las mujeres seguían con algo en la cabeza. Es decir todo igual.
Tuvimos ocasión de ver algunos pozos de agua a los que iban a abrevar los camellos, los burros y las cabras. Había montón de reatas de animales esperando su turno para beber de un pozo que tenia -de acuerdo con lo que los animales se alejaban del pozo tirando de los baldes con agua- por lo menos treinta metros. Cada grupo de animales podía tener cien o más camellos. Por fin llegamos a Nema, a la carretera asfaltada y todavía teníamos mil cien kilómetros por delante. ¡¡¡A por ellos¡¡¡
Más tarde nos enteramos de que hubo algún problema con el pasaporte de Rafa. Como se había incorporado mas tarde al viaje, no pudimos ampliar su visado para entrar en Mauritania como habíamos hecho nosotros al principio del viaje. Vimos como mi pasaporte en el visado oficial se habían confundido y sobre lo escrito habían rectificado sin mas, por lo que nosotros hicimos lo mismo con el suyo ampliando los días necesarios para que su entrada en Mauritania estuviera cubierta por el visado pero , eso si, lo hicimos mas chapucero.. En Mali no hubo problema, yo creo que aquellos policías no sabían leer y tampoco les importaba si salíamos de su país y además ellos tenían su propina. Pero la entrada en Nema si que hubo que untar a la policía de Mauritania con cinco mil ouguiyas mauritanas. Esto lo supimos más tarde cuando nos lo dijo Mohamed Dem. Habíamos regresado a su país y de nuevo se encontraba seguro del terreno en que pisaba.
Esa noche avanzamos cuanto pudimos casi llegamos a Aleg, donde unos años antes habían matado a unos turistas franceses. Dormimos en pleno desierto, en las dunas después de zamparnos un cabrito que se había comprado previamente.
Dormir en las dunas es un experiencia que todo el mundo debía tener alguna vez. Se acomoda el cuerpo a la arena y uno se deja ir, abres los ojos y miras al cielo y un universo se abre ante ti, pero como dije antes, yo no soy poeta y no se describir las emociones.
A la mañana siguiente a eso de las 12 horas llegamos a Nouachott. Habíamos estado dos días y medio en coche, un total de treinta horas para recorrer los casi dos mil kilómetros que separan Timbuktu de Nouakchott. Habíamos pasado en la carretera de Nema a Nouakchott unos treinta controles de policía , en unos parábamos entregábamos los pasaportes y adelante, en otros pasábamos a poca velocidad y nos daban paso. En otros tantos había que untar a los polis.
Siempre era lo mismo si obligaban a Mohamed a bajar del coche y entrar en el garito y sí salía rápido se había pagado cien ouguiyas y rápidamente al coche, si tardaba un poco mas estaban cogiendo los datos de los pasaportes y podían pasar diez minutos. Ya sabes facilidades para los turistas.
Nuestro avión salía a la mañana siguiente, por lo que después de comer nos fuimos a dar una vuelta por la capital de Mali. Una ciudad que se ha montado en el desierto a la orilla del mar y su pequeñez toma cuerpo en relación con el desierto, cuando te elevas en el avión sobre ella y ves cómo los barrios periféricos están siendo comidos por el desierto. Sin medios económicos que contengan la arena, cualquier día aparece medio enterrada. La ciudad es fea y sucia. Llena de arena por todos los lados y además no tiene ningún interés para el occidental. No deja de ser un fuerte donde se establecieron los franceses para gestionar su colonia.
De acuerdo con lo leído en las guías hoy por hoy solo un 10% de la población es nómada y apenas treinta años atrás lo era un 60% . Es gente que ha dejado el nomadeo, la idiosincrasia y cultura de su pueblo elaborada a través de miles de años. En apenas unos pocos han abandonado la soledad y riqueza que ellos saben sacar del desierto, el ir y venir de un sitio a otro, su rico bagaje cultural por una chabola a las afueras de la ciudad de turno. Solo Nouachott tiene casi un millón de los tres que tiene el país y todo eso en apenas treinta años. Con ese caldo de cultivo la miseria se ha hecho dueña de la ciudad.
Acabo esta crónica del viaje con los consabidos comentarios de que no se puede plasmar todo un viaje, un viajazo, en unas páginas y sin resaltar la armonía reinante entre nosotros. Por escribir se pueden seguir llenando paginas y paginas tratando de plasmar lo visto , lo sentido . Pero alguna vez hay que acabar. Es imposible mencionar las distintas vestimentas que nos encontrábamos en las gentes en función de la etnia a la que pertenecían: Bambara, Bella, Dogon, Fulani, Malinké… y así hasta mas de quince, que son como países dentro de un país.
Comentar que hemos usado preferentemente la “guía azul” de Mali y ha sido muy, pero que muy útil. Es muy completa.
Me queda resaltar un poco la agria sensación de que será imposible que estos países sigan manteniendo su personalidad, tal y como la hemos visto. La llegada de turistas ha hecho que los propios habitantes estén cambiando precipitadamente. Tanto en el río Níger y sus aldeas, como el país Dogon, así como las ciudades más emblemáticas visitadas como Djenné y Timbuktu van apreciando el filón que implican los turistas. entienden que tienen el derecho a exigir de los mismos regalos, dinero. así mismo los turistas vamos dejando rastro de nuestro paso por allí en forma de desechos difícilmente degradables. Seguramente la llegada masiva de turistas haga que esto se convierta en un escaparate o un museo viviente de lo que fueron en el pasado. La propia falta de infraestructuras para la llegada de turismo masivo quizá la preserve un tiempo, pero hasta cuando?.
El equilibrio entre su historia, su cultura y las divisas que les supone el turismo es precario. Con toda seguridad a mayor turismo mas degradación de su hábitat. Es complicado
Este país Mali, tiene una riqueza cultural inmensa, Yo tuve la sensación de que en las zonas rurales estábamos en el siglo I. Yo los he sentido felices en su vida diaria, pobres pero dignos, sin necesidades creadas sin las que nosotros no sabemos vivir, o si?
Si has llegado hasta aquí y estas interesado en saber mas o ver mas fotos. Me lo dices.
Lillo, 24 de julio de 2009.
Antonio Orihuela
orihuela43@hotmail.com